Visita


Visita


Nacido de un Sauce,
el poema viene a tus manos
una vez.
Se deja acariciar,
se deja sentir
solamente en esa oportunidad.
Se atreve a transportarte
a un mundo idílico,
a ser soñado en tus ojos
y encontrarse herido en tus pieles.
Luego de tal éxtasis
se llena de un odio sempiterno
y te abandona.
Desprecia tus manos y tu corazón,
muerde tus labios y huye
dejando certeza de tu imposibilidad
(y su inédita indisposición)
para un futuro encuentro.
Por eso debe leerse en mil ocasiones
para no perder la esperanza
de verle nuevamente,
y junto a ella un pedazo del alma.

Melvin Quintero

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