Súplica


Súplica


A veces sueño cosas
la razón no la comprendo
porque cuando estoy durmiendo
parece haber una fosa
un abismo interminable
por medio del cual camino
errante y con desatino
sobre un terreno inestable
me encuentro como perdido
llorando mis soledades
anhelando las verdades
de alguien quien ha mentido.
Andando a través de un valle
en el sueño está destruido
su aire se ha diluido
por el aceite en sus calles
observo los manantiales
y siento caer la lluvia
sobre mis pasos con furia
ahogando mis vanidades
ahogando todo el silencio
ante profundos pesares
deseo oír los cantares
mientras habito el misterio
allí entre sonrisas lúdicas
ando y me desconozco
aunque hago versos son pocos
me visto de duda y túnica
al volver de la travesía
con cadencia y melancolía
transformo mi verso en en súplica.

¿Cuál será mi porvenir,
cuando por sana decisión natural,
sea yo entregado al sueño eterno
para carcomer mis carnes
y hacer polvo mis huesos?

Allí donde mis miradas
pasan a ser fosas
y no pueden ser cautivadas
ante tu imagen hermosa,
ante el paraje, la madre,
la fuerza, la hoja, la rosa,
la espina, la reina
y la niñez lastimosa
mas es mi sangre alimento
mi inspiración es carroza
mi familia es toda duelo
y mi sonrisa penosa
y los recuerdos son súplicas
cubiertas de lirio y corona.

Tan solo sueño
y casi tiemblo
allí me imagino
y me estremezco
somos solamente viento
transitando entre las huellas
delirando sin cortejos
hacia esta estancia plebeya
cosa vana son las líneas
si no hay mirada ante ellas
sin persona ni ser vivo
¿Quién habitará esta tierra?
¿Quién disfrutará el sonido
de la ola ante las piedras?

Dime a quién cautivarás
con tantas palabras tiernas
¿Es igual hacer un nido en un samán
o allá en la arena?
cuando tal momento llegue
sólo espero lo comprenda
pues son rutinas de vida
y debemos obedecerlas.
Mi sórdida vestimenta
golpea mis venas sin duda
hace polvo mis latidos
convierte en huesos mi música
y al amanecer tardío
transforman el pesar en súplica:

“Permíteme estar contigo
cuando mi lágrima acecha
cuando en mi pecho una flecha
intenta robar mi vida
cuando no tengo salida
de aquella perdida brecha
y el clamor se convierte
en soplo y aliento de vida
en aquel paraje la huida
me resulta imposible
así como de increíble
es percibir sufrimiento
allí donde mi tormento
parece exhalar mis huesos
y no existen besos, versos,
ni aún sentimientos
donde el sustento humanista
parece ser polvo
y la creencia se ha roto
y se ha perdido la vista
en este sombrío sitio
donde ya no hay más artista
no hay poeta ni letrado
tan sólo se encuentra a un lado
una impiadosa cripta
en este minuto compruebo
el abandono de la sangre
donde no hay hombre, hambre
o pueril vanidad
allí donde la verdad
comienza a resplandecer
tras una súplica triste
desdibujada en los labios
convertida en espina hace daño
parece decir “no existe
quien aquí te brinde auxilio”
y me hace vivir exilio
en un pálpito profundo
olvidando el temor del mundo
en tan decoroso oficio
donde habito en sacrificio
y en soledades abundo.

Melvin Quintero

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