Súplica



Súplica


Somos viento entre huellas
adheridos a esta estancia,
delirando sin cortejos,
hilados, impregnados de infinito.
Luego de tal discurso
sus líneas llenas de aceite
son vana labor si ante ellas no hay mirada.
¿Quién disfrutará el sonido
de la ola contra las piedras?
¿Quién suplicará diciendo:
Permíteme estar contigo
cuando mi lágrima acecha
cuando en mi pecho una flecha
intenta robar mi vida
cuando no tengo salida
de aquella perdida brecha
y el lamento deviene en soplo
y aliento de vida?
El clamor es un pez.

Melvin Quintero

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