Prodigio
Prodigio
Observé a lo lejos una oración:
"Se deben escribir muchas frases."
Mi iris no lo comprendió,
mi ira tampoco
estaba aturdido ante semejante postulado.
Notaba una hormiga
bordeando mi tímpano,
dolorosa experiencia
sublime súplica
sin embargo sacudí mi mano
y al hacerlo percibí el paraje inefable:
árboles, río, semillas de mostaza
y un huerto donde posaba mi pie.
Me encontré de rodillas
conversando con mi sombra,
alguien me escuchaba
sin verle mis ojos.
Mi cuerpo era todo llaga
y estigma,
mis párpados ya no cubrían mi pupila
y era semejante a un infante sin labios.
¿Cómo podría decir frases
si mi boca había sido mordisqueada por el prodigio?
Aun así intenté decir algo
y al hacerlo
pronuncié una lengua desconocida
no descifrada todavía
aunque la palabra baúl se dejó escuchar
y también sueño.
Estaba agotado
ya el dolor era inenarrable
percibí el acto:
una mano sangrienta
me rescataría
sí, una mano traspasada y herida
Abandoné mis clamores y reposé
a la sombra de un bucare
desde cuyo túnel comencé a caminar
y sigo caminando hasta ahora.
Esas frases decaídas
son sólo versos escondidos;
la llaga, sin embargo, es la poesía manifiesta.
Melvin Quintero