Poeta del Hambre
Poeta del Hambre
Me fue difícil ver el poema desnudo
pero más doloroso fue encontrar
aquel poema sin piel,
cuánta pena experimentó mi alma.
Se trataba de un clamor repentino,
un dolor intenso en mis tuétanos
como desdibujándose de mi cuerpo.
Mis sentimientos huyen de mis carnes -dije-
Mi alma escapa de mis manos.
Luego un temor inenarrable
se apoderó de mi ser y quise gritarlo,
pero ante tal desespero
lo escribí detalladamente.
Letra sobre letra ordené los sucesos
e intenté describir el sentir.
Tras cada frase veía mis pieles
y súbitamente me encontré desnudo
frente a un lago,
conversando con mi propia imagen,
deliberaba con desafuero.
Intenté detallar mi pupila
y al hacerlo devine en pensamiento,
en poema sin piel.
Me encontré con alas,
rodeado de sangre, vino y panes,
y me manifesté hambriento;
al tomar un bocado no calmaba mi hambre
y el escrito en mis manos busco su esencia:
La Plegaria.
Fue entonces cuando se reveló el sentido ulterior
Diciéndome: “No solo de pan vivirás,
hombre, sino de toda palabra derramada de la boca
de Dios...”
y el deseo por esa palabra
me hizo despreciar mis propias lamentaciones
y algunos cantares.
Me descubrí aquel día Poeta del Hambre.
Melvin Quintero