Palabra


Palabra


Esto es a quien la empeña y la usa. La palabra, el
ente creador, debe ser valiosa. Expresa un sentir,
un deseo y en ocasiones un acto, le otorgo el valor
mismo de la existencia... esto no es algo distinto a
los hechos; y es ahora cuando comprendo las
razones de Dios para expresar: “del corazón mana
la vida, por tal razón guárdalo sobre todas las cosas,
pues cuanto de la boca sale del corazón procede”.
Donde hay palabras hay vida (y eternidad) y
asimismo con palabras nos dirigimos a Dios.
¿Sin la palabra, podríamos decir algo sobre el ser
humano?
¿Conocería alguna diferencia de generación en
generación?
¿Cómo definiríamos la historia?
La palabra da forma al ser, y con ella,
independientemente de la lengua utilizada, se
intenta describir y conocer aquello tan misterioso a
nuestro alrededor; la creación. ¿Puede la palabra
entonces transformar la conducta de un ser
llamado pensante, racional?

En caso de afirmar debo entonces modificar ahora
mismo mi proceder y así lo espero en mi fuente de
vida... si no lo hago he desperdiciado mis líneas y no
solamente ello sino aun mis horas de abstracción y
sueño. En consecuencia, he de definir y expresar la
oración siguiente: Lenguaje: dícese de la dinámica
de las palabras viajeras, transformadoras y
educadoras de nuestro vivir, las cuales intentan
otorgarnos sentido e identidad.

Intentemos hacer de la palabra nuestra lengua
natal. Nacer de nuevo y convertirse en nueva
criatura, aprender a alimentarse, pues no
solamente de pan viviremos, luego aprender a
seguir los pasos de Dios, caminar, andar en pos del
Señor y expresar, aprender su lenguaje y crecer;
desarrollarse en el conocimiento de Dios es todo el
sentido de la palabra.

Melvin Quintero

Entradas más populares de este blog

Vuelos

de horas minutos y segundos

Súplica