Oración
Oración
Soy un hombre desposeído,
desprovisto de nombres e identidades,
un ermitaño...
Al encontrarte me convertí en el lunar de tu rostro,
en el toque final de la obra,
devine en sintonía y en angustia;
en una entelequia.
Ando, espero en el vacío, suplico
y mi oración lleva entretejidas tus pestañas.
Mi ego es lengua muerta,
mi orgullo es la ausencia de atardeceres
(una migaja después del almuerzo).
Al verte recuerdo mis apodos
me ciño de virtudes,
me lleno de luciérnagas
y de un mondadientes.
Al mirarte soy un grano de mostaza,
una montaña con piernas
caminando sobre los mares.
¿Conseguirán tus ojos mi morada,
mi mirada?
Melvin Quintero