Ilustraciones


Ilustraciones


Luego de tal experiencia no me es posible
determinar posición alguna en cuanto a una idea
particular, a causa de aquellas ideas deshonrosas,
entendidas como frases memorables dichas por
grandes hombres, cuyo entendimiento no
comprende la vehemencia guardada en la ventura
pues son quienes al creer dejan la creación de un
lado, y lanzan al viento sus palabras y pensares,
como desechos al entorno; sencillamente
destruyendo la pureza de esa fuente eterna
llamada Poesía. La esencia.
El poeta es un servidor y la palabra es su
instrumento, cuyo contenido va de la
estética al intelecto, del acto al romance;
pero definitivamente la contemplación es su
imagen... no siempre el poema desemboca
en amores, también lo hace en reflejo,
cavilación, duda y lágrimas. Por tanto, es
este sujeto un sobreviviente emancipado y
reconquistado, fue el poeta quien visitó el
infierno de los sentimientos, donde
conviven seres inimaginables, entes
imprecados cubiertos de obscuridad y
desidia, capaces de hacer creer a quien mira
como si no lo hiciera, pues la tiniebla es
densa y el fétido olor aturde cada sentido.

Lugar de donde solamente la palabra, el
ente creador, puede rescatar y eximir un
alma, purificando sus pupilas y cada
centímetro de piel, hasta regalarle una
manera sinuosa de vivir en la letra.
He sido llamado poeta muchas veces, lo cual me ha
llevado a pensar en la honra de tal título y la
gratitud hacia quienes lo han hecho, sin conocer su
irremediable pero fundamental estilo de vida
interfecto, en el cual cada frase se apropia de una
bocanada de aire y un latido de corazón.
Sin embargo, no me queda otra alternativa,
solamente considerar como mi único compromiso
real y activo mi empeño con la palabra, ese sublime
ente motivador e igualmente detractor de mi praxis
diaria, ante el cual toda otra responsabilidad pasa a
un segundo plano, y la posibilidad única de darle
quiebre a mis meditaciones es el núcleo amado, la
familia.
Lo dicho es consecuencia de haber desnudado el
poema y encontrar en tal experiencia una
determinación: No se trata de la vestimenta, sino
de la excelsa substancia contenida y resguardada
en sus entrañas.

Cuando escribes una historia, imaginas. Das vida a
los personajes, colocándoles hilos como marionetas
y haces una trama con el fin de unirlos en un mar
de situaciones, tal vez dramáticas, frustrantes o
felices; quién sabe sino Polti cuál será el desenlace.
Diferencia de cuando escribes un poema, si existe
tal cosa, si ese elemento sufrido llamado poesía es
un ente en la realidad o solamente sucede en un
sitio etéreo donde habita la esencia almática, el
sentimiento, el espíritu.
Escribir un poema -y aun leerlo- es sentir, descubrir
las pieles, volar un tanto más allá de la imaginación,
es crear eternas imágenes desde el latido y
transmitirlo a través de la palabra, es la
construcción hipotética del sentir, definitivamente
es una descripción escondida.
La poesía es un camuflaje pero encierra la más
verdadera substancia.

Melvin Quintero

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