De los pactos



De los pactos


Hice un pacto
con mi muslo
y el puño de un siervo
para encontrar
los ojos azules
arrojados con lisonja
en una fuente de concreto
alimentada incesantemente
por mi temor
y el abandono de mi caravana
de camellos sedientos
con los cuales vendía sal al desierto
y arrojaba arena al viento.
Ese pacto fue una transferencia
(como una energía impuesta)
un golpe mortal
una corazonada
porque mis ojos eran viejos
y mi jardín crecía
pero yo no podía más labrarlo.
Escribí una carta en un arete
y la coloqué ligera
sobre un pedestal
la plegaria errante
para poder encontrar esa mirada bendita.

Melvin Quintero

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