Almas
Almas
Durante mi estancia en el bosque de sauces
pude admirar almas puras
capaces de amar sinceramente,
seres impregnados de una esencia
celestial.
Personas cuyos sentimientos
difieren de las masas
de las mayorías.
Pueden, espontáneamente,
extasiarse al contemplar un rostro
y sentir un baño divino
o sentir embriaguez
apenas miran al ser amado.
Son capaces de experimentar tales cosas
al mirar la creación,
seres contemplativos,
amables,
tiernos,
sensibles a la palabra.
Seres en ocasiones desamados,
des-armados,
por otros quienes no logran sentir
tales afectos.
Ellos cargan en su espalda
un cadáver
de alguien quien les ha robado el aliento
y siendo la fuente de su éxtasis
se convierte en la fuente de sus desdichas
más profundas
y sus más hondos pesares.
Sin siquiera notarlo,
dejan una huella imborrable
en el alma de aquellos amantes despreciados.
La indiferencia de estos
abre una puerta ancha
con destino al mismo infierno
y allí se enfrentan
con el mayor de sus temores
a seres imprecados,
cargados de obscuridad e ingratitud
y solamente este ente vivo
y armonioso
el ente creador
La Palabra
es fuerte e intrépido
para ofrecerles una llave,
una salida, una luz,
una esperanza ulterior,
un rescate heroico de ese lugar tan amargo
y ofrecer una gran compañía
de carácter celestial y divino,
una transformación interna
eterna.
Comprendí la manera de ser luz.
Melvin Quintero