Pórtico
Pórtico
Cuando el poeta abrió sus ojos
no pudo mirar alrededor
pues dejó escapar su visión real
liberó ese espíritu
habitante de sus cienes
intentando asirse a la realidad expuesta
a lo externo
de cualquier manera,
a través de un acto doloroso.
Descubrió sus refranes,
pues no hubo opción sino vivirlos.
El poeta vive exclusivamente desde sus entrañas
por eso se dice acerca de la poesía:
Creación Entrañable.
Descubrió allí poseer
todo lo necesario para su viaje
a través de la vida.
En primer lugar una médula
capaz de ser autónoma
y hacerle vivir como alguien más.
Una pluma, usualmente de águila,
para plasmar sus escritos;
y llegar a ser cuanto desea.
Papel o piel muerta,
sobre la cual escribir.
Finalmente sangre, mucha sangre,
tinta carmesí para dar forma al poema.
Este personaje tiene una vista
habitualmente muy corta,
lo cual le obligará a acudir
a los oficios de las gafas,
como una especie de prótesis ocular.
No obstante, la visión del poeta
no tiene límite alguno,
es similar a su tiempo
franqueado únicamente por la eternidad.
Ser poeta, en consecuencia,
es abrazar el alma
protegida por una caja de cristal,
sumergida en sentimientos
dados al cuido de éste.
Algunos de estos sentimientos
pueden corroerla,
mientras otros pueden envanecerla,
envilecerla,
embellecerla...
es un asunto de equilibrio al caminar.
Se deben superar obstáculos,
y enfrentar seres desconocidos,
bestias y ataques imprevistos.
Cuidarla a cada segundo.
Ese ente llamado alma,
no le pertenece...
lo recibió de su esencia,
en el bosque,
a través del maestro.
Se le encomendó cuidarlo.
El alma se le entregó
para poder percibir la vida
mas él debe retornarla
al final de su camino,
aunque haya caminado valles,
montañas,
lodo,
desiertos,
fiestas,
bodas
o haya presenciado el prodigio.
Debe retornarla a su Creador.
Perder el alma es crujir los dientes,
habitar la obscuridad
vivir el destierro celestial
volver al polvo y morderlo, habitarlo.
Es desvivir y desamar
asesinar a un infante es perder el alma.
Es arder y ser ceniza
abandonar la palabra
entregar el poema a imprecaciones...
Perder el alma es morir eternamente
o vivir la muerte
es un despropósito muy grande
por ello siempre dirá el poeta
con la mirada atónita:
no pierdas tu alma.
La gran preocupación del poeta
proviene de haber conocido todo esto.
Melvin Quintero